El Movimiento de los indignados o 15-M

El artículo de Manuel Freytas: “Ni “revolución de color” ni “revolución árabe”, “revolución chip-alienada” de España hacia el mundo”, es un sensacional análisis, en el que, usando como herramientas la lógica y el sentido común, desmonta este nuevo montaje de la élite financiera internacional, destinado a bloquear la disidencia y a encauzarla hacia un punto inofensivo para el sistema capitalista, al mismo tiempo que sirve de válvula de escape al descontento de miles de oprimidos por un orden económico injusto. Además, gracias a este movimiento de disidencia controlada, el stablishment consigue darse un maquillaje de falsa “depuración” democrática, sin sufrir el menor daño y reforzando todas sus estructuras de poder (un ejemplo ha sido el elevado índice de participación en las últimas elecciones autonómicas), al centrarse las demandas de los manifestantes en las superficie y no en la raíz del problema.

Constituye un acto de absoluta ingenuidad, pensar que el aparato de Estado burgués capitalista, hoy en día, con todos los medios de que dispone, iba a consentir, sin ningún tipo de resistencia, y mucho menos promocionar como lo ha hecho a través de sus medios de comunicación de masas, un movimiento ciudadano que pudiera dañar, lo más mínimo, los intereses de la clase dominante ,es decir, los grandes grupos financieros (verdaderos detentadores del poder), los bancos si no fuese porque un fenómeno social como éste pudiera proporcionarles algún tipo de beneficio.

Quien lo desee puede seguir pensando, de un modo idílico, que el movimiento 15M es independiente y se encuentra a salvo de toda manipulación por parte de los aparatos del Estado (especialmente de los servicios de inteligencia), pero se estará engañando a sí mismo, pues un mínimo de análisis lógico demuestra lo contrario: Si organizaciones con mucha más tradición, mucho mejor estructuradas y con mejores medios de defensa, como los sindicatos y partidos obreros han sido históricamente infiltrados y manipulados por los intereses de la clase explotadora, imaginaros lo que pueden llegar a hacer con un movimiento tan frágil como éste.

Lo que los medios y analistas del sistema  llaman “primavera española” no es nada más que un juego deportivo de alienados jóvenes de las “redes sociales” (a los que se suma la izquierda sin brújula asimilada al sistema) que promueven “protestas populares” desde la Internet casi como un divertimento con catarsis colectiva.

Desde su instrumentación casi orgánica  en Medio Oriente y en África con las “revueltas populares” promovidas por la CIA y los servicios aliados, la Internet y los celulares fueron la clave de estas movilizaciones cuyos contenidos y objetivos solo los conocen sus instigadores ocultos.

O sea los beneficiarios encubiertos (servicios de inteligencia y grupos del poder) que los inducen a través de operaciones de acción  psicológica principalmente en las “redes sociales”. Y que luego se convierten en masivos a través de la difusión a escala global (en vivo y en directo) por las grandes cadenas mediáticas internacionales.

Estos movimientos se definen como “apolíticos”. Y en general sus estructuras funcionales no varían en su implementación, salvo sus objetivos que se amoldan de acuerdo a las necesidades locales del país y la sociedad en que se los aplica.

Así lo que en Egipto y en Medio  Oriente se conoció y aplicó  como “revueltas populares”, y en Libia como la “revolución libia”, en España se presenta como la “primavera española” o “protesta de los indignados”.

Así como en Libia se lo aplicó para crear las condiciones de una intervención militar internacional orientada a derrocar a Kadafi y a poner el petróleo libio en manos del consorcio imperial USA-UE, y en Siria se la aplica para desestabilizar al gobierno aliado de Irán, y provocar así el inicio de la III guerra mundial. En España su utilización reconoce difusos objetivos políticos electorales donde el gobierno de Zapatero aparece como el principal perjudicado, y el Partido Popular surge como el principal beneficiario en las urnas.

La estructura movilizadora masiva de las protestas nace de un triple eje convergente e interactivo: Internet (redes sociales), teléfonos celulares (mensajitos de texto) y cadenas mediáticas masivas que los reproducen y los difunden por todo el planeta.

Las “rebeliones” juveniles nacidas de la Internet no plantean ninguna revolución ni cambio de sistema, sino una “profundización de la democracia”. No plantean un cambio del sistema y del Estado capitalista, sino que plantean una “depuración democrática” en el cual los partidos políticos abran mayores canales de “participación.

La creciente movilización y protesta en curso  de los “indignados” en España, prueba que estas fórmulas pueden ser exportadas y aplicadas con distintas recetas en cualquier parte del planeta capitalista globalizado.

Y no solamente amenazan con propagarse como un virus por toda Europa, sino que ya constituyen una amenaza potencial y pueden extenderse por las periferias emergentes y subdesarrolladas de Asia, África y América Latina.

A nivel de herramienta movilizadora actúan con parecidas estrategias y tácticas de acción. Lo que varía son los objetivos y las respuestas de los gobiernos. No es lo mismo la respuesta militar duramente represiva en Libia o en Siria, o el “dejar hacer” que por ahora realiza el gobierno español de Zapatero.

Obviamente que estos movimientos trabajan y se potencian sobre una realidad y una demanda social básica: El desempleo y los ajustes sociales. Fenómenos que sus lideres organizadores achacan, no a la explotación económica del sistema capitalista, sino a la acción inmoral  de los “políticos corruptos”.

 

Claramente (y repitiendo el concepto) la protesta de los “indignados” en España no apunta al sistema capitalista (bancos y empresas controladoras del mercado) sino al stablishment político gerencial del Estado capitalista (la corporación política) .

De esta manera (y como ya sucedió con el “que se vayan todos” en América Latina) se busca sustituir  piezas operativas desgastadas (los políticos) por otras piezas renovadas y legitimadas como expresión representativa de la “revolución democrática” emergente de las “protestas populares”.

Y a la vez sirven como válvula de escape social a las tensiones generadas por la desocupación y los ajustes salvajes de los gobiernos capitalistas.

De esta manera, se cambia el títere pero no el titiritero. Y el sistema continúa bajo la falsa apariencia de una “purificación democrática”, mientras siguen funcionando los mismos “programas” trasnacionales económicos, políticos y sociales nivelados tanto para los países centrales, periféricos o subdesarrollados.

Continúa el mismo sistema de explotación capitalista que genera a diario hambruna mundial, masacres militares por la conquista de mercados, ajustes salvajes y desempleo para  regular y mantener en pie la rentabilidad capitalista y la concentración de riqueza en pocas manos.

El movimiento de los “indignados” naciente en España  no propone cambiar la realidad estructural concreta de la explotación capitalista (El Estado capitalista y su contenido programático), sino cambiar las formas de la convivencia política y depurar las prácticas corruptas de los políticos (sólo la cara gerencial del Estado capitalista).

En resumen, ni “revolución socialista”, ni “revolución de color, ni “revolución árabe”: “revolución democrática” implementada por los “chip-alienados”  de la Internet y de los celulares que confunden las formas con el contenido.

Sólo un cambio de maquillaje para que el sistema continúe (sin enemigos reales) desarrollando a nivel local e internacional sus negocios y sus guerras intercapitalistas por la conquista de mercados y de recursos estratégicos.

Y añade el economista invisible:

¿Alguien quiere una solución? Pues la solución es la economía social, y además es la única que puede implementarse, solo hace falta que la mayoría de españoles lo quiera, pero para eso deben conocer que hay otra manera de organizar la sociedad y es con el dinero social y un solo banco. www.eleconomistainvisible.com

Es como el Monopoly sin usura, solo hay una penalización del 10% simple no compuesto del interés por la hipoteca.

 

En España haríamos lo mismo, cada uno se queda con lo qyue tiene, pero hay dinero para empresas y particulares y el dinero es gratis y nunca se acaba, siempre circula dentro de la nación y si hace falta más dinero porque crece la economía se fabrica y ya está.

 

Llevamos 500 años de capitalismo y nadie cree que pueda haber otro sistema, y lo hay, la economía social que es como jugar al Monopoly, pero sin pobres, siempre habrá un salario de subsistencia garantizado, porque el dienro es social y nunca se acaba.

 

Es tan simple que no se entiende.

 

 

 

 

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Acerca de el economista invisible

Me considero un buen economista y estoy convencido que la Economía Social es la única solución para sustituir con éxito al sistema capitalista. El sistema capitalista se muere y si no le encontramos sustituto nos destruiremos con él. Solo la Economía Social puede arreglarlo con el efecto bisagra.
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